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La SEGURIDAD DE
PRESAS es el manejo coordinado de
distintas disciplinas técnicas
especializadas que intervienen en el
diseño, cálculo, construcción,
mantenimiento, operación y remoción
de una presa, con el objeto de
alcanzar y mantener el mayor nivel
de seguridad factible.
Las presas y la práctica de la
Ingeniería asociada a ellas, han
jugado un papel fundamental en la
historia de la Civilización,
permitiendo al hombre equilibrar en
parte, la irregular distribución
espacial y temporal del agua en el
planeta, contribuyendo al desarrollo
de la humanidad a partir de sus
múltiples propósitos, como
acumulación de agua para riego,
regulación de crecidas, generación
de energía, incorporación de
espacios para la recreación, etc.
Al mismo tiempo, de la mano del
avance del conocimiento, el proyecto
y construcción de estas grandes
obras ha evolucionado hacia
estructuras de retención cada vez
más altas, que han dado lugar a su
vez a embalses más voluminosos. Esta
situación genera, sin lugar a dudas,
un factor de riesgo para vidas y
bienes de quienes habitan aguas
abajo.
Las consecuencias de la rotura de
una presa son generalmente de una
gravedad tal, que la sola
posibilidad de falla implica una
altísima responsabilidad, tanto para
los técnicos encargados de su
diseño, explotación y control, que
deben extremar al máximo sus
esfuerzos por minimizar dicho
riesgo, como para aquellas
autoridades que deben asegurar que
existan los recursos humanos y
económicos imprescindibles para su
atención.
El desarrollo de la Ingeniería
produjo un importante avance
tecnológico en torno al monitoreo y
observación de estas obras
hidráulicas, recomendando criterios
para su diseño, construcción y
explotación. Sin embargo, el mismo
no contó con el necesario correlato
de los instrumentos legales de
respaldo, para una necesaria y
estricta regulación de la seguridad
estructural de estas obras por parte
del Estado. Lamentablemente recién
luego de una serie de fallas y
roturas de trágicas consecuencias,
ocurridos en Europa y Estados Unidos
entre tres y cuatro décadas atrás (Malpasset,
Francia,1959; Vaiont, Italia, 1963;
Baldwin Hills y Teton, EEUU, 1951 y
1976), tuvo origen en estos países
la necesaria legislación que
posibilitaría hoy un riguroso
control del comportamiento de las
mismas.
A partir de la aparición de la
legislación correspondiente, un país
dispone de la herramienta para
brindar la mayor protección a las
comunidades que se encuentran aguas
abajo de las presas. La norma legal
establece obligaciones para los
operadores de las presas,
principales responsables de brindar
un "servicio de seguridad de
presas", y también los mecanismos
para que el Estado regule sus
actividades.
Desde que su prestación compromete
vidas y bienes de ciudadanos, el
"servicio de seguridad de presas" es
público, es decir que obliga a quien
lo presta a cumplirlo y genera al
Estado el compromiso de controlar el
cumplimiento de tales obligaciones
para evitar que eventualmente se
inicien emergencias en las presas, o
que iniciadas puedan mitigarse al
máximo sus efectos sobre la
población.
Los pilares básicos de la seguridad
de presas (que deben cumplir los
operadores) son:
El
correcto diseño y construcción
El
mantenimiento y control del
comportamiento durante la operación
La
preparación para actuar
eficientemente y a tiempo si es que
se produce una emergencia |